Custodia compartida. ¿Y después qué?

SUAREZ GARCIA RUBEN

Ya hemos hablado en otras ocasiones de la custodia compartida y los beneficios evidentes que aporta a los menores, la adopción de este régimen de guarda y custodia siempre que ambos progenitores tengan unos niveles mínimos de acuerdo en lo que concierne a la crianza de los hijos y la logística que implica el que pasen un tiempo considerable en los domicilios de ambos.

Lo que vamos a hacer hoy es analizar en base a algunos estudios ya existentes, el grado de satisfacción de las partes implicadas en la guarda y custodia. Para ello me remito una vez más, al excelente libro de la psicóloga forense de familia Marta Ramírez González “Las custodias infantiles” un imprescindible para cualquier tema relacionado con la guarda y custodia en el contexto forense.

Para comenzar, y a modo de spoiler, os adelanto que el grado de satisfacción con la custodia compartida, respecto a otros tipos de custodia, arrojó resultados distintos para las madres en comparación con los padres. Nada sorprendente, ¿verdad?

Vamos al lío.

Madres

 Si empezamos por las madres, se ha comprobado que ellas manifiestan un menor nivel de satisfacción si el régimen de custodia es compartida que respecto al régimen de custodia exclusivo para ellas. Con los padres es exactamente al revés. Es paradójico este resultado ya que, a priori, la custodia compartida libera a la mujer de la sobrecarga de la crianza en solitario y le facilita un mayor desarrollo económico/profesional, además de permitirle rehacer con mayor facilidad su vida sentimental.  Hay un par de hipótesis que pretenden explicar esta paradoja:

  •  La primera es que se plantea la custodia exclusiva en términos de gana/pierde y por lo tanto a quien se le concede experimenta la satisfacción de la victoria.
  • Por otro lado, está la teoría de que la custodia exclusiva exige mucho menos contacto con el otro progenitor comparado con la compartida, lo cual puede resultar muy liberador para la madre que tenga la custodia exclusiva en casos de relaciones muy conflictivas.

 También hay que reseñar que este resultado puede estar relacionado con  la vivencia del cambio de roles de género que se vienen experimentando progresivamente en la sociedad. Igual que para el hombre es fuente de incertidumbre la pérdida de poder en el terreno socio-laboral, también lo es para la mujer el perderlo en el ámbito doméstico-parental.

Padres

Respecto a la satisfacción de los padres, se aprecia en los diferentes estudios realizados hasta la fecha, una tendencia a encontrarse más satisfechos aquellos que tienen la custodia compartida, pero ojo, siempre que sea de mutuo acuerdo por las partes. Si el régimen viene impuesto por el juzgado, esa mayor satisfacción tiende a desaparecer.

Hijos

Los hijos, presentan mayor satisfacción post-divorcio si el régimen es de custodia compartida que si es de custodia exclusiva para alguno de los padres. Pero una vez más con matices porque conforme el hijos se va acercando a la adolescencia o está en ella, la diferencia de satisfacción entre regímenes de custodia desaparece. Una de las posibles explicaciones es que la complicación logística que implica la custodia compartida, dificulte en gran medida la vida social de los adolescentes, tan importante en esta etapa de su desarrollo evolutivo. Esto los lleva a llegar a preferir un régimen de custodia exclusivo con un único domicilio. Lo curioso es que también manifiestan los menores, no pronunciarse sobre su preferencia de vivir en una sola casa por temor a herir los sentimientos de los padres. Se ha estudiado que los hijos, una vez transcurridos 3 o 4 años tras el establecimiento del régimen, prefieren no hablar de su preferencia por vivir en el domicilio de uno de los padres por temor a reavivar el conflicto entre los padres. En general, la mayor parte de los niños sienten que tener que vivir con ambos padres supone un sacrificio y un compromiso, pero que también compensa. Sienten que aunque les suponga esfuerzo, merece la pena hacerlo por mantener una mejor relación con ambos padres.

Un estudio realizado con menores de entre 11 y 15 años de 36 países occidentales constataron que estaban algo más satisfechos aquellos que se criaban bajo régimen de custodia compartida que frente a los que lo hacen con otro tipo de fórmulas.  Esta tendencia es confirmada en otro estudio realizado a universitarios.

Por lo tanto podemos concluir que la percepción de los menores es que experimentan una mayor satisfacción cuando el régimen es de custodia compartida, y que les compensa aunque digan sufrir la incomodidad de la logística del día a día al vivir en dos domicilios distintos.

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